10 de Abril de 2026
La motosierra que nadie quiso mantener
Una imagen que siempre vuelve es la de la motosierra. No la quieres, no la adoras, no te importa especialmente. Es una herramienta. Pero gracias a ella cortas árboles y cobras. Y mientras funciona, todo va bien. Hasta que un día se rompe. O ya no hay repuestos. O las nuevas son carísimas. O ninguna corta como la tuya. O repararla cuesta un riñón. Y entonces aparece la pregunta incómoda: ¿no habría sido mejor invertir un poco en mantenerla antes de que reventara?
Con los empleados pasa exactamente lo mismo.
Cuando un departamento se cae, o tres, o media empresa empieza a tambalearse, llega ese momento inevitable de parar y pensar qué hemos hecho, qué no hemos hecho y por qué hemos dejado que esto llegue hasta aquí. Si montas una empresa para ganar dinero, lo mínimo es cuidar aquello que te permite ganarlo.
Y no, no son las sillas ergonómicas. Ni el logo nuevo. Ni los afterworks.
Son las personas.